jueves, 25 de febrero de 2010


El paraiso sacada por J.B!

lunes, 22 de febrero de 2010


Tan lindo??

jueves, 18 de febrero de 2010


Se terminan las vacaciones chotisimas, otra vez a la Hicken, creo yo, estoy deprimida, o sea cuenten que hay que hacer, porq la verdad no se, creo que me da paja.




Tan lindas iban a ser? jajaj te amo ♥

sábado, 13 de febrero de 2010


------------Happy Valentine Day







-----------Gracias por los nueve
------------- meses mas lindos ♥
--------------- Te amo muchisimo
-------------------------- 13/02/2010

lunes, 8 de febrero de 2010

Cuentan que una vez se reunieron en un lugar de la tierra todos los sentimientos y cualidades de los hombres. Cuando el aburrimiento había bostezado por tercera vez, la locura, como siempre tan loca, les propuso:

- ¿Jugamos al escondite?
La intriga levantó la ceja intrigada y la curiosidad, sin poder contenerse, preguntó:
- ¿Al escondite? ¿Y como es eso?"
- Es un juego - explicó la locura - en que yo me tapo la cara y comienzo a contar desde uno hasta un millón mientras ustedes se esconden y cuando yo haya terminado de contar, el primero de ustedes al que encuentre, ocupara mi lugar para continuar el juego.

El entusiasmo bailó secundado por la euforia. La alegria dio tantos saltos que terminó por convencer a la duda, e incluso a la apatia, a la que nunca le interesaba nada. Pero no todos quisieron participar. La verdad prefirió no esconderse (¿para qué?), si al final siempre la hallaban, y la soberbia
opinó que era un juego muy tonto (en el fondo lo que le molestaba era que la idea no hubiese sido suya), y la cobardia prefirió no arriesgarse...

- Uno, dos, tres... - comenzó a contar la locura.

La primera en esconderse fue la pereza que, como siempre, se dejó caer tras la primera piedra del camino. La fe subió al cielo, y la envidia se escondió tras la sombra del triunfo, que con su propio esfuerzo había logrado subir a la copa del árbol mas alto. La generosidad casi no alcanzaba a esconderse; cada sitio que hallaba le parecía maravilloso para alguno de sus amigos: que si un lago cristalino, ideal para la belleza; que si el bajo de un árbol, perfecto para la timidez; que si el vuelo de la mariposa, lo mejor para la voluptuosidad; que si una ráfaga de viento, magnífico para la libertad. Así que terminó por ocultarse en un rayito de sol. El egoismo, en cambio, encontró un sitio muy bueno desde el principio, ventilado, cómodo... pero solo para él. La mentira se escondió en el fondo de los océanos (¡mentira!, en realidad se escondió detrás del arco iris), y la pasion y el deseo en el centro de los volcanes. El olvido... se me olvidó donde se escondió! ... pero eso no es lo importante. Cuando la locura contaba 999.999, el amor todavía no había encontrado un sitio para esconderse, pues todo se
encontraba ocupado, hasta que divisó un rosal y, enternecido, decidió esconderse entre sus flores.

-¡Un millón!- contó la locura y comenzó a buscar.

La primera en aparecer fue la pereza, sólo a tres pasos de la piedra. Después se escuchó a la fe discutiendo con Dios en el cielo sobre zoología.
Y a la pasión y al deseo los sintió en el vibrar de los volcanes. En un descuido encontró a la envidia y, claro, pudo deducir donde estaba el triunfo. Al egoismo no tuvo ni que buscarlo; el solito salió
disparado de su escondite, que había resultado un nido de avispas.
De tanto caminar sintió sed y, al acercarse al lago, descubrió a la belleza. Y con la duda resultó más fácil todavía, pues la encontró sentada sobre una cerca sin decidir aún de que lado esconderse. Así fue encontrando a todos: el talento entre la hierba fresca, la angustia en una oscura cueva, la mentira detrás del arco iris y hasta el olvido, al que ya se le había olvidado que estaba jugando a las escondidas.
Pero sólo el amor no aparecía por ningún sitio. La locura buscó detrás de cada árbol, bajo cada arroyo del planeta, en la cima de las montañas y cuando estaba por darse por vencida, divisó un rosal y las rosas... Y tomo una horquilla y comenzó a mover las ramas, cuando de pronto un doloroso grito se escuchó. Las espinas habían herido en los ojos al amor. La locura no sabía que hacer para disculparse; lloró, rogó, imploró y hasta prometió ser su lazarillo.

Desde entonces, desde que por primera vez se jugó al escondite en la tierra, el amor es ciego y la locura lo acompaña siempre.

Mexicanas

Tlazoltéotl, luna mexicana, diosa de la noche huasteca, pudo hacerse un lugarcito en el panteón macho de los aztecas.
Ella era la madre madrísima que pretegía a las paridas y alas parteras y guiaba el viaje de las semillas hacia las plantas. Diosa del amor y también de la basura, condenada a comer mierda, encarnaba la fecundidad y la lujuria.
Como Eva, como Pandora, Tlazoltéolt tenía la culpa de la perdición de los hombres; y las mujeres que nacían en su día vivían condenadas al placer.
Y cuando la tierra temblaba, por vibración suave o terremoto desvastador, nadie dudaba:

- Es ella


E. Galeano

Imagine

Imagine there's no heaven
It's easy if you try
No hell below us
Above us only sky
Imagine all the people
Living for today...
Imagine there's no countries
It isn't hard to do
Nothing to kill or die for
And no religion too
Imagine all the people
Living life in peace...

You may say I'm a dreamer
But I'm not the only one
I hope someday you'll join us
And the world will be as one

Imagine no possessions
I wonder if you can
No need for greed or hunger
A brotherhood of man
Imagine all the people
Sharing all the world...

You may say I'm a dreamer
But I'm not the only one
I hope someday you'll join us
And the world will live as one

domingo, 7 de febrero de 2010


I miss you
I miss you
I miss you
I miss you
I miss you

Fundación de la contaminación


Los pigmeos, que son de cuerpo corto y de memoria larga, recuerdan los tiempos de antes del tiempo, cuando la tierra estaba encima del cielo.
Desde la tierra caia sobre el cielo una lluvia incesante de polvo y de basura, que ensuciaba la casa de los dioses y les envenenaba la comida.
Los dioses llevaban una eternidad soportando esa descarga mugrienta, cuando se les acabó la paciencia.
Enviaron un rayo, que partió la tierra en dos. Y a través de la tierra abierta lanzaron hacia lo alto el sol, la luna, y las estrellas, y por ese camino subieron ellos también. Y allá arriba, lejos de nosotros, a salvo de nosotros, los dioses fundaron su nuevo reino.
Desde entonces, estamos abajo.

E. Galeano